
¿Has visto a esa pareja casada que parece siempre feliz y fuerte? ¿Aquella que parece saber cómo estar casada? Parece que les cuesta poco o nada, pues se entienden mutuamente y encuentran maneras de servirse. No solo se aman, sino que también se aprecian. Entonces, ¿qué hace que una pareja casada tenga este tipo de relación? Una clave vital es la intencionalidad.
Un matrimonio sano y fuerte no surge por casualidad ni surge simplemente porque sentimos esa excitación durante nuestra relación. Cuando una pareja casada demuestra intencionalidad, actúa con deliberación, tiene un propósito en sus planes y actúa voluntariamente en beneficio de su matrimonio, no de sí misma.
Digamos que ves a una pareja felizmente casada y quieres lo que ellos tienen. Deseas la profundidad que ves en su relación. Cualquier pareja te dirá que lograr eso requiere esfuerzo; pregúntales.
Si piensas que este tipo de relación está fuera de tu alcance, es hora de reflexionar. Es posible tener el matrimonio que siempre has soñado. En este Plan, dedicaremos los próximos cuatro días a aprender cómo conectar, apoyar, proteger y amar profundamente en nuestro matrimonio. Porque cuando lo hagamos, la alegría, la paz, el amor y la camaradería que sentiremos hacia nuestra pareja se dispararán.
Reflexión:
¿Le demuestro a mi cónyuge mi amor y devoción de forma intencional?
¿Siento que mi cónyuge me demuestra su amor y devoción de forma intencional? (Compartan las respuestas con su cónyuge).
Versículos para meditar:
«No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna. No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.» Gálatas 6:7-9
«Por tanto, si hay alguna consolación en Cristo, si algún consuelo de amor, si alguna comunión del Espíritu, si algún afecto entrañable, si alguna misericordia, completad mi gozo, sintiendo lo mismo, teniendo el mismo amor, unánimes, sintiendo una misma cosa. Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo; no mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.» Filipenses 2: 1-4
Fuente: https://tinyurl.com/2ybjrgbq